Me divorcié embarazada de tres meses; diez años después, mi exmarido entregó un premio a su propio hijo sin saber quién era

equipo convierta esto en una guerra mediática.

Leo bajó las escaleras.

—¿Por qué se llama “heredero”?

Ethan cerró los ojos.

—Porque los periodistas son idiotas.

—Ethan.

—Perdón.

Se agachó hasta quedar a su altura.

—Leo, tú eres mi hijo.

Eso es todo lo que importa.

—¿Voy a heredar tu empresa?

—Espero que no.

Leo frunció el ceño.

—¿Por qué?

—Porque manejarla es agotador.

Mi hijo sonrió.

—Quiero ser astrofísico.

—Mucho mejor.

Ethan miró hacia mí.

—Publicaremos una única declaración.

—¿Qué dirá?

—Que es menor, que merece privacidad y que cualquier