sonrió amargamente.
—Las acciones sí.
Se marchó.
Yo permanecí allí.
Salí con Daniel cinco meses.
Era maravilloso.
Paciente.
Inteligente.
Seguro.
Y no me enamoré.
Intenté.
Dios sabe que intenté.
Cuando terminamos fue él quien lo dijo primero.
—Hay alguien más.
—No.
—Laura.
—No estoy con nadie.
—No dije eso.
Me miró.
—Hay alguien que sigue ocupando demasiado espacio.
No respondí.
—¿Ethan?
—Nuestra historia terminó hace diez años.
—Las historias pueden terminar y seguir ocupando páginas.
Sonreí tristemente.
—Eso suena demasiado arquitectónico.
—No tiene ningún sentido arquitectónico.
Reímos.
Terminamos bien.
Cuando