Me divorcié embarazada de tres meses; diez años después, mi exmarido entregó un premio a su propio hijo sin saber quién era

Ethan estaba preparando café.

Yo llevaba su camisa.

Leo se detuvo.

Nos miró.

—Qué asco.

Me puse roja.

Ethan se atragantó.

—Leo.

—Solo avisen antes para que no baje.

—No ha pasado…

—Mamá.

Levantó una mano.

—No necesito detalles.

Subió nuevamente.

Ethan esperó cinco segundos.

Después empezó a reír.

Le lancé una toalla.

—No tiene gracia.

—Muchísima.

—Te odio.

—Ya no tanto.

Lo miré.

Ese hombre estaba jugando con fuego.


Nuestra segunda relación duró dos años antes de que Ethan hablara de matrimonio.

Yo sabía que llegaría.

También sabía que