“Me casé con un millonario de 81 años para salvar a mi hijokara… pero la noche de bodas me reveló por qué me había elegido realmente”

un coche detenerse fuera.

Nos acercamos a la ventana.

Richard bajó de un vehículo acompañado por dos hombres trajeados.

No parecían venir a buscar una pelea.

Uno llevaba un maletín.

El otro sostenía varios documentos.

Daniel palideció.

—Son abogados.

—¿Qué quieren?

Daniel miró la carpeta que estaba sobre la mesa.

—No vienen por mí.

—¿Entonces?

Señaló los documentos.

—Vienen a impedir que esas pruebas lleguen a Arthur antes de la audiencia de mañana.

Mi teléfono volvió a vibrar.

Era Victoria.

Su mensaje decía:

“Elena, mi padre acaba de firmar algo