inclinó hacia mí.
—Daniel no actuaba solo.
Antes de poder preguntarle nada más, volvieron a llamar.
Esta vez entró una mujer.
Era Victoria, la hija menor de Arthur.
Durante la boda había permanecido casi siempre junto a su hermano Richard.
—Papá —dijo—, necesitamos hablar.
Entonces vio la llave sobre la mesa.
Su expresión cambió durante apenas un instante.
Pero lo vi.
Y Arthur también.
Victoria recuperó rápidamente la sonrisa.
—¿Qué haces con esa llave?
Arthur la guardó en el bolsillo.
—Nada que te interese.
—Deberías descansar.
—Estoy perfectamente.
Victoria me