paso a tranquilos parques. Al final aparcaron en un estacionamiento de grava cerca del lago.
“Si estoy a punto de pillarte faltando a clase para estar con un novio del que no me has hablado…”, gruñí al entrar en el estacionamiento detrás de ellos.
Aparqué a poca distancia, y entonces vi al conductor.
Condujeron hacia las afueras de la ciudad.
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“¡Tienes que estar de broma!”.
Salí del automóvil tan deprisa que ni siquiera cerré la puerta tras de mí.
Marché hacia la camioneta. Emily me vio primero. Se estaba