debilidades en empresas.
Daniel se quedó mirando la fotografía.
—Tu mejor amigo.
—Sí.
—¿Y no sabías que trabajaba para ellos?
—No.
—¿Por qué?
—Porque me dijo que estaba trabajando por su cuenta.
—¿Le pagaste tú?
—No.
—Entonces alguien más lo hacía.
Ethan guardó silencio.
—¿Cuánto?
—No lo sé.
—Averígualo.
Ethan asintió.
Aquella mañana comenzó una investigación que duró seis días.
Seis días en los que nuestra casa volvió a convertirse en una especie de centro de operaciones.
Abogados.
Contadores.
Especialistas en seguridad.
Investigadores privados.
Y, por primera vez, agentes federales.