Daniel se quedó inmóvil.
—No fue tu culpa.
Mi esposo cerró los ojos.
Y por primera vez vi a dos hombres llorando por los mismos años perdidos.
Entonces escuchamos un ruido.
Pasos.
Nos giramos.
Laura estaba en la puerta.
Tenía una bolsa en la mano.
—Sabía que vendrían.
Ethan se puso de pie.
—¿Dónde están los documentos?
Laura miró a su hijo.
—En mi poder.
—Dámelos.
—No.
—Mamá.
—No sabes lo que significan.
—Sé que demuestran la verdad.
Laura respiró profundamente.
—También demuestran cosas sobre mí.
—Entonces tendrás que enfrentarlas.