que no te acordaste durante seis años.
Daniel cerró los ojos.
El golpe encontró exactamente el lugar donde más dolía.
Pero esta vez no retrocedió.
—Eso lo hablaremos tú y yo. Ethan se queda aquí este fin de semana.
Laura gritó algo.
Daniel apartó ligeramente el teléfono.
—Está cansado. Ayer estuvo caminando bajo la lluvia. No voy a mandarlo de regreso ahora.
—¡Tú no decides!
—Soy su padre.
—Yo tengo la custodia.
—Y yo tengo derecho a verlo.
Hubo unos segundos de silencio.
Finalmente Laura dijo:
—Mañana iré por él.