El hijo de mi esposo llegó empapado a nuestra puertakara… veinte años después me entregó las llaves de una mansiónkara

un día con papá.

Laura apretó los labios.

—Haz lo que quieras.

Se volvió hacia Daniel.

—Pero no esperes que después yo arregle el desastre emocional que le causes.

Se marcharon.

Ethan permaneció inmóvil frente a la puerta cerrada.

Creí que respiraría aliviado.

En cambio, comenzó a llorar.

—Mi mamá está enojada conmigo.

Me acerqué.

—Eso no significa que hayas hecho algo malo.

—Ella dice que después de todo lo que hizo por mí…

—Tu madre puede haberte dado muchas cosas buenas y aun así equivocarse en otras.

No quería