a Sophie en sus brazos.
—¿Quieres conocer a tu hermana?
Ethan la sostuvo como si fuera de cristal.
—Es muy pequeña.
—Tú también lo fuiste.
—No me acuerdo.
—Eso sería preocupante.
Sonrió.
Sophie abrió los ojos.
Ethan la miró fascinado.
—Hola.
Daniel estaba detrás de nosotros.
Vi cómo se limpiaba discretamente una lágrima.
Aquella noche, cuando pensé que Ethan dormía, escuché voces en el pasillo.
Era él hablando con Daniel.
—Papá.
—¿Sí?
—Ahora que tienes a Sophie…
Hubo un silencio.
—¿Qué pasa?
—Nada.
—Dilo.
Tardó varios segundos.
—¿Todavía quieres que