pero ignorante.
La grabación derrumbó esa última esperanza.
No demostraba por sí sola todo lo ocurrido dentro del dormitorio, pero cambiaba algo esencial: Marta no podía seguir sosteniendo que jamás había sospechado nada.
Los investigadores localizaron otros registros. No había imágenes del interior de la habitación. Sí aparecían horarios, aperturas de puertas y fragmentos de conversaciones. Varios coincidían con las fechas que Lucía mencionaba espontáneamente ante los profesionales.
Javier fue apartado de la niña mientras avanzaba la investigación.
Marta también quedó sometida a medidas de protección y supervisión.
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