ya lo arruinaste cuando decidiste mentirme.
Me encerré en el baño.
Las manos me temblaban tanto que apenas podía escribirle a Jenna.
“Creo que cometí el peor error de mi vida.”
Ella llamó inmediatamente.
No contesté.
Me senté sobre el borde de la bañera.
Del otro lado de la puerta escuché los pasos de Evan.
—Natalie.
No respondí.
—No voy a obligarte a salir.
Silencio.
—Pero necesito que sepas una cosa.
Me limpié una lágrima.
—¿Qué?
—Nunca he estado con otra mujer.
—Entonces dime la verdad.
Evan no respondió.
Escuché