escondiste detrás de la aspiradora.
—Pensé que jamás mirarías allí.
—Yo uso la aspiradora.
Evan sonrió por primera vez aquella mañana.
Después señaló la nota.
—Rebecca me entregó ayer el último documento y la llave.
—¿Durante nuestra boda?
—Durante la cena de ensayo.
—Y escribió “ella no puede enterarse”.
—Porque sabía que planeaba darte el anillo durante nuestra luna de miel.
Sentí vergüenza.
—Pensé que estabas teniendo una aventura.
—Lo sé.
—Pensé que había otra mujer.
—También lo sé.
—Durante unos 15 minutos consideré buscar abogados de divorcio.
Evan levantó