Parte 2: La heredera que fingió caer descubrió la traición más grande

mi ausencia.

Cada paso fue una lucha.

La medicina seguía nublando mi mente, pero el miedo había creado una claridad extraña.

Me acosté en la cama.

Cerré los ojos.

Y cuando Flynn entró veinte minutos después, fingí estar completamente dormida.

Sentí cómo se acercaba.

Sentí sus dedos apartando mi cabello.

El mismo gesto que durante años había confundido con amor.

—Descansa, cariño.

Su voz era suave.

Demasiado suave.

—Mañana todo terminará.

No sabía que esa frase sería la última mentira que escucharía de él.

Porque mientras él creía que yo