estado con Tessa.
Maya suspiró.
—Claire, necesito que no lo confrontes todavía.
—¿Por qué?
—Porque si existe una explicación inocente, la conoceremos.
—¿Y si no existe?
—Entonces quiero que tengamos todo documentado antes de que él pueda cambiar la historia.
Tenía razón.
Durante veintiún años, Caleb había sido extraordinariamente bueno contando historias.
Siempre encontraba una explicación.
Siempre lograba que yo terminara disculpándome por haber preguntado.
Pero esta vez tenía algo que él no podía explicar.
Una fotografía.
Un video.
Un registro de llamadas.
Y una pregunta.
La misma pregunta que