pasó algo».
No «porque quiero explicarte».
Solo «sé lo que parece».
Maya leyó la conversación cuando llegué a su despacho.
—No borres nada —dijo.
—No pensaba hacerlo.
Se sentó frente a mí y abrió su ordenador.
—Quiero revisar las cuentas.
Le entregué las capturas.
Durante casi una hora no dijo nada.
Finalmente frunció el ceño.
—Claire.
—¿Qué?
—Hay algo que no me gusta.
—¿Qué encontraste?
Amplió uno de los cargos.
—Este restaurante.
—¿Qué tiene?
—La fecha.
La miré.
Era la noche de nuestro aniversario del año pasado.
La misma noche