tristeza te impida disfrutar del tiempo con Sophie junto al mar. No sabemos qué nos deparará el mañana a ninguno de nosotros, cariño, así que aprovecha al máximo el día de hoy.
Me apreté la carta contra el pecho y lloré sobre el cabello de Sophie.
—Mami, ¿por qué lloras?
—Porque quiero mucho a tu abuelo, cielo, y le echo de menos…
Me obligué a respirar hondo.
Luego le sonreí a Sophie.
Sophie alzó la mano para secarme las lágrimas y asintió.
***
Tres semanas después, Sophie estaba coloreando en su