caminó otra vez.
Esta vez yo también lo vi.
La diferencia era mínima.
Tan pequeña que jamás la habría notado si nadie me hubiera dicho dónde mirar.
El médico examinó las rodillas de Ben.
Había otra zona ligeramente roja alrededor de una de ellas.
Pero no era donde el abuelo había aplicado nada.
—¿Su abuelo también le puso algo aquí? —preguntó el médico.
—No lo sé.
En ese momento se abrió la puerta de la consulta.
Mi padre entró.
Llevaba el mismo cuaderno azul grueso.
Me levanté de inmediato.
—¿Qué