respuesta llegó caminando bajo la lluvia con zapatos mojados y un abrigo viejo.
Una mujer sin dinero.
Sin guardaespaldas.
Sin influencia.
Solo llevaba tres cosas.
Un informe.
Una promesa.
Y el collar de mi esposa muerta.
Durante años había creído que Genevieve me había dejado sin despedirse.
Después comprendí que no.
Tres semanas antes de morir, había preparado un camino hacia nuestros hijos.
Había elegido a alguien en quien confiaba.
Y Elena, aterrorizada y prácticamente sin nada, había cumplido su palabra.
Hoy Jonah y Blythe son adultos.
Sus historias médicas