entendía.
A veces no puedes proteger a las personas que amas construyendo muros más altos.
Tienes que confiar la verdad a alguien lo suficientemente valiente para cruzarlos.
Y por eso, cuando pienso en la mujer empapada que apareció frente a mi propiedad diciendo que sabía que mis hijos estaban muriendo, ya no recuerdo que llegó sin dinero.
Recuerdo que llegó cargando algo mucho más valioso que toda mi fortuna.