PARTE 2: LAKARA TIERRA TENÍA MI NOMBRE

y quejas archivadas durante meses. Algunos informes habían sido resumidos de manera que los problemas parecían menores.

No podía afirmar que una reparación hubiera salvado a su hija y a su nieta.

Tampoco podía utilizar esa incertidumbre para fingir que no habíamos fallado.

Suspendimos los desalojos mientras se revisaban las condiciones y se organizaban soluciones para los residentes. Contratamos evaluadores externos y pusimos los documentos a disposición de las autoridades y de los representantes de las familias.

Los directivos responsables tuvieron que responder.

Yo también.

No bastaba con despedir a