Volvió Por Las Tierras, Pero Descubrió El Secreto De Sus Tres Hijos-lbsuong

acomodó sin miedo, como si aquel hombre que acababa de conocer no fuera un extraño, sino alguien que llevaba mucho tiempo esperando.

Mateo permaneció junto a la entrada.

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No sabía dónde poner las manos.

No sabía qué decir.

Y, sobre todo, no sabía cómo mirar a los tres niños sin recordar que había ignorado cada llamada de la mujer que ahora los protegía con el cuerpo entero.

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Lucía se acercó a un cajón viejo de madera.

Lo abrió.

Sacó una pulsera diminuta de hospital.

La colocó sobre la mesa.

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