Después me explicó lo que habían encontrado al revisar los primeros movimientos: transferencias del grupo hacia una consultora registrada a nombre de Sofía, pagos sin contratos y gastos personales cargados como servicios profesionales.
Todavía faltaba investigar.
Pero había suficiente para impedir que Daniel siguiera firmando órdenes.
—No quiero cerrar la empresa —dije—. Hay gente que depende de su sueldo.
—La empresa seguirá funcionando. Mañana entra el equipo provisional.
Asentí.
Mi madre necesitaba médicos. Los empleados necesitaban cobrar. Daniel tendría que responder por sus decisiones.
Por primera vez, esas tres cosas