y Lily permanecían tomadas de la mano.
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—¿Son míos? —preguntó Julian.

No respondí. Después de casi dos años sin saber nada de él, no iba a resolverle en unos segundos todas las preguntas que debía haberse hecho desde nuestra separación.
A unos pasos, Vanessa seguía con el vestido de novia. Su expresión no era la de una mujer sorprendida por descubrir que su futuro esposo tenía cuatro hijos. Había algo más en sus ojos. Algo que parecía relacionado con los documentos que Julian sostenía.
Margaret, su madre, se acercó