EL MAGNATE LLEGÓ CON ROSAS PARA SU ESPOSA, PERO LA EMPLEADA LE TAPÓ LA BOCA: “¡SILENCIO, TIENE QUE VER ESTO YA!”

debajo del colchón y se la puso en las manos. “Esto es lo que su hija intentó darle por años, y su esposa me obligaba a tirarlo a la basura”.

Alejandro abrió la caja y encontró decenas de sobres amarillentos, dibujos infantiles y cartas. Había un dibujo de un hombre de traje sosteniendo a una niña: “Papi, te extraño”. Había cartas sobre recitales de piano a los que él nunca fue porque Rebeca jamás le avisó. Y en el fondo, una bolsita de terciopelo con una pulsera de oro. Era