tomó el primer vuelo de regreso a la Ciudad de México. Quería sorprender a Rebeca, su esposa, y demostrarle que el hombre del que se enamoró seguía ahí. Quería abrazar a Victoria, su única hija, y prometerle neta que esta vez estaría presente para ella.
Nadie lo esperaba en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. No pidió a su chofer privado ni a su equipo de seguridad. Quería llegar a su casa como lo hacían los hombres buenos en las películas de antes. Le pidió a un