condición.
—No más pruebas secretas. Si confía en mí, hábleme directamente.
Me tendió la mano.
—De acuerdo.
Tres meses después, la investigación interna confirmó que uno de sus hijos llevaba años sacando dinero de la empresa en secreto.
Y un año después, cuando William finalmente se jubiló, se paró frente a toda la empresa y dijo una sola frase:
—El empleado más valioso no es el que siempre dice que sí. Es el que tiene el valor de decir que no cuando realmente importa.
Y por primera vez entendí por