con la que me consideraba incapaz de verlo.
En el salón, Renata finalmente logró quitarle el teléfono.
Leyó 2 páginas.
Luego 3.
“¿Usaste dinero de la empresa para esto?”.
Alejandro bajó la voz.
“Después hablamos.”
“Pregunté si pagaste nuestra boda con dinero de la empresa.”
Algunos invitados comenzaron a mirar.
Alejandro intentó tomarla del brazo.
“Renata.”
Ella se soltó.
“Me dijiste que todo estaba arreglado.”
“Lo está.”
Ernesto intervino.
“No.”
Alejandro giró.
“Don Ernesto, con respeto, esto no le corresponde.”
“Soy inversionista.”
Ernesto señaló a varios hombres sentados cerca del