mío.”
La pantalla se apagó.
Durante varios segundos no ocurrió nada.
Alejandro no gritó.
No lanzó una copa.
No intentó correr.
Fue peor.
Se quedó quieto mientras las personas comenzaban a alejarse de él.
Primero un socio.
Después un proveedor.
Luego 2 inversionistas.
Su director financiero salió del salón hablando por teléfono.
Un miembro del consejo hizo lo mismo.
Renata miró a Alejandro.
“Dime que ella está mintiendo.”
Él no contestó.
“Dímelo.”
Silencio.
Renata se quitó el anillo.
El mismo diamante que yo había visto aquella tarde.
Lo sostuvo delante