—También presentamos una auditoría financiera.
Durante seis años yo había firmado pagos, impuestos y declaraciones de la funeraria.
Después de anunciar el divorcio, revisé cada archivo.
Encontré préstamos ocultos.
Facturas duplicadas.
Y desvíos de dinero destinados a cubrir inversiones personales de Thaddius.
No eran delitos graves por sí solos.
Pero juntos representaban un fraude fiscal considerable.
El juez ordenó remitir la documentación a las autoridades competentes.
Vi cómo el color desaparecía del rostro de mi exmarido.
Fue exactamente el momento en que comprendió que ya no controlaba la situación.
Marisol