a la gente sobre nuestra familia.”
“No dije nada.”
“Más te vale que siga siendo así.”
Esa noche, por primera vez, empecé a escribir enpequeños trozos de papel lo que ocurría.
La fecha.
La hora.
Lo que decía.
Lo que hacía.
Después escondía los papeles detrás de la cómoda de mi habitación.
En realidad, no sabía por qué lo hacía.
Quizá una pequeña parte de mí todavía creía que algún día alguien me creería.
Tenía trece años cuando finalmente todo empezó a salir a la luz.
Ese día, se suponía