sobre el plástico.
—Hola, pequeñas. Soy su papá.
Lloró.
Yo también.
Porque esas niñas eran el sueño de Rosie.
El sueño por el que había arriesgado todo.
Y ahora estaban aquí.
Respirando.
Vivas.
Pero su madre…
Su madre luchaba por su vida en otro piso.
PARTE 6
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Pasaron veinticuatro horas.
Luego cuarenta y ocho.
Luego setenta y dos.
Rosie seguía en la UCI.
Conectada a máquinas.
Respirando con ayuda.
Su corazón latía, pero débil.
Los médicos decían que era unmilagro que siguiera viva.
Ben no