el riesgo de morir era muy alto. Que nunca debería tener hijos.
Pero yo siempre quise ser mamá.
Desde que era niña, cuando veía a las otras niñas con sus muñecas, yo soñaba con tener un bebé propio. Sabía que tal vez nunca podría. Pero cuando conocí a Ben, supe que con él tal vez sí.
Ben no quería. Al principio. Me dijo que no valía la pena arriesgar mi vida. Que yo era más importante que cualquier bebé.
Pero yo le rogué. Le dije que si no me ayudaba