PARTE 2: ESTA VEZ, LAS CONDICIONES ERAN MÍAS

y preguntaba si necesitaba transporte.

Una tarde encontró mi libreta abierta sobre el sofá.

—¿Escribes comedia?

Se me calentó la cara.

—Desde hace un año.

Leyó una línea.

“Mi exmarido era tan buen abogado que siempre conseguía absolverse de nuestras discusiones sin escuchar a la

víctima”.

Se quedó quieto.

Luego soltó una risa breve.

—Es buena.

—Es autobiográfica.

—También.

Me senté frente a él.

—Nunca preguntaste qué hacía cuando tú no estabas.

Cerró la libreta con cuidado.

—Pensaba que conocerte era saber dónde habías nacido, qué estudiabas y cómo tomabas