dos días después del funeral, Brandon se reunió con un asesor financiero.
Hablaron durante casi una hora.
Después llegó Gretchen.
Y allí cometieron el error definitivo.
El asesor preguntó:
—¿Está seguro de que el certificado de defunción será aceptado por la aseguradora?
Brandon respondió:
—El médico ya confirmó la muerte.
El asesor preguntó:
—¿Y el bebé?
Hubo un silencio.
Brandon respondió:
—No importa.
Daniel apagó la grabación.
Yo sentí que me faltaba el aire.
—¿Qué dijo?
—Que el bebé no importa.
Miré hacia mi vientre.
Mi hijo se movió.
Una