un lugar inesperado.
El teléfono de Brandon.
No lo tenía la policía.
Lo tenía Gretchen.
Y ella acababa de cometer un error.
Le envió un mensaje a Brandon:
“¿Cuándo podremos cobrar?”
Daniel consiguió una orden judicial.
El mensaje fue recuperado.
Pero había más.
Gretchen también había escrito:
“Espero que nadie encuentre el cuerpo.”
Sentí un escalofrío.
Daniel cerró la computadora.
Ahora sí tenemos algo.
Pero yo todavía no estaba satisfecha.
—Quiero que él crea que ganó.
Daniel me miró.
—Eso puede ser peligroso.
—No quiero acercarme a él.
—Entonces, ¿qué