la evidencia.
A las seis, Franklin recibió una llamada.
—Lawson.
Su cara era distinta.
—¿Qué?
—Un hospital universitario en Boston participó indirectamente en una fase del desarrollo.
—¿Tienen la terapia?
—
Tienen una versión del protocolo y un equipo que conoce el procedimiento.
—¿Pueden tratar a Jonah y Blythe?
—Están revisando los expedientes ahora.
—¿Cuánto tiempo?
—Horas.
Miré el reloj.
Nunca había odiado tanto esa palabra.
Horas.
Jonah y Blythe quizá solo tenían días.
A las nueve llegó otra llamada.
Franklin contestó.
Escuchó.
Después se sentó.
—¿Qué dijeron?
Me miró.
—Aceptaron