empeoró aún más.
“Por favor, no se lo digas a tu padre todavía.”
Di un paso atrás.Guías Paternidad
“Abuelo… ¿por qué?”
De repente, sus ojos se llenaron de algo que no pude comprender.
Miedo.
—Porque si se entera —susurró el abuelo—, no te dejará venir.
En ese preciso instante, oímos a papá bajar las escaleras.
El abuelo se apartó inmediatamente de mí.
Papá entró en la habitación.
Miró al abuelo.
Luego me miró.
“¿Qué está sucediendo?”
—Nada —dije.inesperadamente.
Eran casi las nueve de la noche.Papá estaba arriba.