Me volví hacia Mauricio sin soltar la puerta.

su familia.

Pero no les conté dónde estaba la puerta.

Eso se lo enseñé a Sofía y Mateo muchos años después.

Porque la caja metálica seguía allí.

Y dentro de ella había una última fotografía.

Era de mi padre, mi madre y yo cuando era niña.

En la parte de atrás había una frase escrita a mano:

_“Una familia no es la que te obliga a quedarte. Es la que te da un lugar seguro al que volver.”_

Guardé la fotografía contra mi pecho.

Y por primera vez desde que