parte más aterradora del misterio.
Lo verdaderamente aterrador era preguntarme quién había estado entrando a escondidas para dormir a mi lado todos aquellos meses.
PARTE 2
Registré cada cajón de nuestro dormitorio buscando desesperadamente una explicación para aquella huella adicional.
Entonces cogí el pijama gris oscuro que había usado aquella mañana y lo revisé con atención.
Escondido dentro del forro interior del pantalón encontré un diminuto teléfono desechable que jamás había visto.
No pedía contraseña.
Solo tenía dos aplicaciones.
La cámara.
Y la galería de fotos.
Abrí la primera imagen.