Miró hacia abajo.
— Es un nuevo estilo.
— Un estilo horrible.
— Da igual. Nuestra hija me considerará de todos modos el papá más estiloso.
Me reí.
Y luego me giré hacia la ventana para que no viera mis lágrimas.
Intentaba memorizar cada detalle.
Su voz.
Su sonrisa.
La forma en que se pasaba la mano por el pelo.
La forma en que se reía cuando me enfadaba con él.
Me parecía que un día tendría que contarle todo eso a nuestra hija en su lugar.
Por aquella época noté también algo