nunca te abandonó, hijo… yo hice que desapareciera de tu vida.
PARTE 2
Santiago sintió que el suelo se abría bajo sus zapatos caros.
Por 4 años había repetido una mentira hasta creerla: Mariana se fue porque no soportó su ambición, porque le faltó lealtad, porque eligió otra vida.
Pero ahora, frente a él, estaba la verdad.
Dormida en una banca.
Con 3 bebés.
Con los labios partidos por el frío y las manos todavía encima de sus hijos, protegiéndolos incluso en sueños.
—¿Qué hiciste? —preguntó Santiago, con la voz