Silas Miller, propietario del rancho.
—Boone.
—Miller.
Silas miró la paja ensangrentada.
—Supongo que encontraste a mi cuñada.
Elías apretó la mandíbula.
—Necesita un médico.
—Lo que necesita es aprender a obedecer.
Hannah soltó un sollozo.
Silas sonrió.
—Ahí estás.
Elías levantó el rifle.
—Da otro paso y será el último.
Silas se detuvo.
—No sabes qué estás protegiendo.
suficiente.
—Entonces pregúntale por qué estaba atada.
Elías miró a Hannah.
Ella estaba llorando.
—Porque encontré los documentos.
Silas perdió la sonrisa.
Hannah señaló una tabla suelta del suelo.
—Debajo.
Elías