hombros vencidos y la vergüenza atravesándole el pecho. Maribel se acercó despacio, le tomó la mano y lo abrazó con ternura. Sabía que a partir de ese día, comenzarían a construir no solo una casa, sino un verdadero hogar.
fin.
hombros vencidos y la vergüenza atravesándole el pecho. Maribel se acercó despacio, le tomó la mano y lo abrazó con ternura. Sabía que a partir de ese día, comenzarían a construir no solo una casa, sino un verdadero hogar.
fin.