SU ESPOSA LE QUITABA LA TARJETA Y SOLO LE DABA 20 PESOS… ÉL LA LLAMÓ TACAÑA, HASTA QUE ABRIÓ EL SOBRE QUE ELLA ESCONDIÓ POR

así.”

Él se reía por no verse ardido, pero por dentro se le iba juntando una rabia fea. Maribel nunca compraba nada para ella. No iba al salón, no estrenaba ropa, no pedía comida. Con el tiempo, Martín empezó a sospechar que Maribel guardaba dinero en secreto para dejarlo algún día.

 

La gota que derramó el vaso llegó en su aniversario de bodas. Martín volvió tarde y cansado, pero la mesa estaba puesta con pollo rostizado, sopa y un pequeño flan. Maribel llevaba un vestido rojo sencillo, el mismo