la gente. La continuación de la historia y lo que hice exactamente se puede encontrar en el primer comentario
—Ahora mismo se están riendo de una mujer que durante veinte años limpió los pisos de esta escuela —dije con calma—. Pero gracias a esta mujer yo tuve comida en la mesa, libros de estudio, ropa y la oportunidad de estar
hoy aquí con ustedes.
El salón quedó en silencio.
—Ella llegaba a casa tarde por la noche con la espalda adolorida, pero aun así me leía libros antes de dormir.
