Mis compañeros de clase se rieron de mí cuando llegué al baile de graduación con mi abuela y la invité a bailar el primer baile… Pero todo cambió cuando tomé el micrófono e hice que todo el salón guardara silencio

oír cómo alguien suspiró profundamente.

La primera en empezar a aplaudir fue una de las maestras. Luego se le unieron varias personas más. A los pocos segundos, ya todo el

salón estaba aplaudiendo.