perro.
El dueño permaneció inmóvil.
—Era un chihuahua.
Sentí un escalofrío.
Miré a Benny.
El desconocido también lo miró.
—Se llamaba Benny.
Mi corazón se detuvo por un instante.
—¿Qué ha dicho?
El hombre me miró.
—¿Cómo se llama su perro?
—Benny.
La expresión del hombre cambió.
Se acercó un poco.
—¿Cuántos años tiene?
—Catorce.
El hombre miró a Benny durante varios segundos.
—¿Tiene una pequeña cicatriz en la pata trasera?
Me quedé helada.
Aparté suavemente el pelo de Benny.
La cicatriz estaba allí.
El hombre se llevó una mano