o no.
—No dije eso.
—Pero eso es lo que está pasando.
Me levanté para revisar a Renata, que dormía en su moisés.
Diego se acercó un paso, pero se detuvo antes de tocarla.
—La extraño.
—Entonces demuéstralo estando presente cuando te corresponda, no subiendo una foto para que todos crean que lo estás.
Esa frase le dolió.
Lo vi.
Pero también la necesitaba escuchar.
En las semanas siguientes empezó a visitar a Renata en horarios definidos.
Al principio llegaba con regalos pequeños que ella, con 4 meses, ni siquiera